Vilma y amigos Inter, tal como se me pidió, cuento mi experiencia de la anterior reunión.
Por mucho tiempo sentí y comenté a mucha gente que la Interamericana había sido mi Escuela de Vida. Allí yo cambié mi forma de ver las cosas, la gente, el futuro. Allí aprendí que uno no puede pretender triunfar sin tener metas, también entendí que una persona que te dice hoy que no a tus ideas, si éstas son transparentes y sanas, en cualquier momento llegará a ti, dándote la razón.
Y así, muchas de mis creencias y pensamientos hoy, lo obtuve de la filosofía de la Interamenricana.
Entonces, cuando supe que algunos querían reunirse (¡Nunca creí que iban a ser tantos!), enseguida quise estar presente.
Y así llego ese último viernes de Septiembre pasado en el que nos reunimos y me alegré tanto de ver a la gente que piensa como uno, como un familión italiano de ruidosos comensales. Me encantó verlos a todos y también preguntando por los que por una u otra razón no estuvieron.
Definitivamente era otra etapa, una de las más valiosas de mi vida. Hay tantas experiencias con personas tan nobles y queridas que cuando los volví a ver, me volví a acordar.
Las aventuras que relataba con tanta gracia Raúl Meza, los desayunos-terapia que hacía mi queridisísimo ex Jefe Ricardo Seitz con sus lecturas de "El vendedor más grande del Mundo", lo divertida que era Ruth Solís con sus historias y su vestimenta a la última moda.
Cuando vi a Vilma, recordé que tenía su imagen de cuando estaba embarazada.... hace un rato, lo mucho que le costó a Ingrid Fernández dejar el Secretariado por la aventura de la Venta, lo buena onda que eran todas las Secretarias de Agencia cuando llegábamos un minuto antes del cierre con las propuestas para que alcanzaran a entrar en el mes, me acordé de cuando le enseñé a Tito Reyes a bailar Sau-Sau en la falda del San Cristóbal (vale decir que yo apenas había aprendido un movimiento), y las Onces del Mes con los cumpleaños... y así tantos recuerdos agolpados y apurados por salir cuando iba saludando a los que fueron mis compañeros de trabajo por 11 años.
La gente Interamericana es tan buena leche que voy a contarles algo que retrata a las personas en su formación.
Ese día cuando me encontré con Marcia Cerda, quien fue por varios años Secretaria de la Agencia 133 y que aparte de eso me brindó su apreciada amistad, me entregó un anillo. ¡Wow mi anillo Cristian Lay, creí que lo había perdido! A ese anillo se le había caído un circón y lo envié a arreglar y no me acuerdo por qué razón se lo entregaron a Marcia y ella, sin poder ubicarme, lo guardó desde 1998 y me lo entregó aquella noche. Demás está decir que tuvo mil alternativas que hacer con un anillo que ni era tan fino siquiera, pero Marcia, encontró la oportunidad para devolvérmelo.
Yo me imagino que cosas como éstas son las que uno echa de menos en otras partes y nunca va a estar demás destacar lo bueno que fue trabajar allí.
Un abrazo grande a todos.
Eva-Margarita Reinoso C.
Terapeuta/Perito Calígrafo/Grafólogo.
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